Un relato corto sobre el tiempo: Sin hablar del “turning point”

Cuando estaba esperando por recibir mi título de comunicadora social, en ese período cuando ya se ha entregado todos los requerimientos y se espera por la ceremonia, tuve la oportunidad de acompañar a una amiga a su ciudad de origen, con menos habitantes que la ciudad donde estudiamos, pero con la actitud de la capital de la república. En esa oportunidad, conocí a un joven, un poco mayor que yo, quien estuvo viviendo en España por más de tres años, y su acento ya había cambiado.

Me encantaba escuchar esa melodía, la selección de palabras y los tiempos verbales, no es un secreto que, así como a muchos en la escuela secundaria les molestaba “las matemáticas” a otros tantos se les hacía inútil y aburrido aprender las particularidades del español, considerando que es nuestro idioma natal. Sin embargo, en mi caso, a medida que vivo he encontrado una fascinación por el idioma y las palabras.

En este tiempo, no se había hecho tendencia la programación neurolingüística (PNL), aunque ya por experiencias con lecturas metafísicas, yo ponía particular atención a las palabras; en ese momento me llamó la atención como él usaba el presente perfecto, en lugar de comenzar su anécdota diciendo: El sábado fui a una fiesta; comenzaba con: He ido a una fiesta el sábado. Esa variación captó mi atención, porque realmente las rutas del cerebro se conectan diferente de acuerdo con el lenguaje que utilizamos y no tiene la misma intención usar el pasado simple que el presente perfecto, por algo las historias “universalmente” conocidas comienzan con “Érase una vez”.

En otro “ahora” de mi vida podría decir desde adolescente, me llamaba la atención la cultura japonesa, y durante la pandemia del 2020 tuve la oportunidad de comenzar a estudiar con más proximidad su lenguaje; entonces, uno de los elementos que ha resaltado a mi vista, es que pese a ser una cultura de conservación, de valor hacia las costumbres y la historia; al expresarse diariamente utilizan con mucha frecuencia el conectivo “de aquí en adelante” si hablan en presente, o si relatan algo de pasado lo expresan como “de allí en adelante…” el español tiene esas expresiones, pero su uso es casi nulo, (por lo menos en lado del planeta que percibo), decimos; entonces, luego, después; como si nuestra relación con el tiempo fuese tan básica que no nos integramos con él.

Así encontré en el “de aquí en adelante” una expresión que indica hacia donde va la mirada, aprendo y entonces desde ahora cambio, tengo otra actitud, así está programado su cerebro, por lo menos desde el lenguaje, una constante mejora; a diferencia de la expresión inglesa “turning point”, que se puede traducir en español como momento crucial, punto de no retorno, o como esa decisión única en la vida que la va a cambiar para siempre, si pensamos en ambas refleja mucho las diferencias en cultura y el proceso de comunicación tanto intrapersonal como con quienes le rodean.

Tal vez sean divagaciones de mis pequeñas aficiones, pero has escuchado realmente cómo utilizamos nuestro lenguaje, cómo está estructurado nuestro sentido del tiempo en las palabras diarias, cómo podemos hacer mejor uso de él. Porque la comunicación es una oportunidad para crecer a cada momento, desde el primer instante que aprendes a usar un teclado, hoy en día, todos lo hacen porque están integrados a los teléfonos celulares, pero antes existía el estudio de un oficio para aprenderlo que comenzaba desde la caligrafía, pasando por la taquigrafía hasta llegar a la mecanografía, todo eso ha cambiado.

Yo aprendí a usar un teclado en una máquina de escribir manual, estimo que podría pesar unos 5 kilos, no recuerdo la marca, Remington posiblemente, color verde oliva, pese a lo dura de sus teclas me hubiera gustado conservarla, recuerdo el sonido que hacía el rodillo cuando introducía la hoja, y la popular campana que recordaba cuando me acercaba al margen, un sonido inmortalizado en algunos comics de Tom y Jerry; Bugs Bunny y otros de Warner Bros. Pero mucho ha pasado desde entonces, lo que también podría expresar diciendo: después de aquellos días quedaba mucho por aprender, como pasa con en cada instante siempre hay que aprender.

¿Cuál fue tu primer teclado? ¿Digital? ¿Máquina de escribir eléctrica? ¿Máquina manual portátil? ¿Cuáles son tus planes de aquí en adelante? ¿Cómo tu cerebro narra el tiempo?

“He escrito para otros. De aquí en adelante, escribiré para nosotros”. Ro.

 

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